Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto; sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa [de Dios], y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos… y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. Daniel 5:22, 23.

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