Motivación: Voy a comenzar a hacer algunas preguntas breves a Diego. Diego elige una u otra opción:
• frío o calor;
• dulce o salado;
• celular o computadora;
• vacaciones en la casa de parientes o en otros lugares;
• matemática o literatura.

¿Vio? Cada uno tiene su propia elección. La vida está llena de elecciones. Va a depender de las elecciones correctas ser vencedores en el gran conflicto.

Foco: Saber cómo es que las personas responden a la sorprendente revelación de la majestad de Cristo.
Comprensión: Elegimos dos asuntos que tienen relevancia en la lección de esta semana. Ustedes pueden hacer su propia elección también.
Solo para fines pedagógicos, sistematizamos la lección en estos dos asuntos:
1. Respuestas al reino; 2. Majestad de Cristo y su Palabra.

I. Respuestas al reino
1. Respuesta de Pedro al pedido de Jesús, que le ordenó: “Echad vuestras redes para pescar”. Las redes que él había acabado de limpiar.
Lucas 5:4, 5 dice que Pedro respondió: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”.
Puede no haber lógica, pero la fe va más allá. Fue una respuesta de fe, más que una respuesta de la experiencia, del conocimiento de la pesca o lógica en la técnica de pescar, etc.

2. Primera respuesta de los discípulos. Antes de llamar a los discípulos, la Biblia dice que Jesús pasó la noche orando. Él no eligió personas extraordinarias; eligió personas simples para tareas extraordinarias. Pero lo impresionante es que Marcos describe el propósito de ese llamado: en primero lugar, para ESTAR CON ÉL (Mar. 3:14), y después para ENVIARLOS A PREDICAR. La respuesta inmediata de una vida de comunión es una vida en misión.

3. Segunda respuesta de los discípulos. Los discípulos estaban, sin duda, relacionados con la visión que tenían del futuro. Creían que Jesús libertaría a Israel de los romanos, restauraría el reino de David y sería su nuevo rey en toda la gloria que la nación experimentara bajo el gobierno del rey Salomón, un reino terrenal que nunca existiría, e ignoraban lo que Jesús estaba diciendo sobre el reino eterno que él ofrecía por medio de su muerte inminente.

II. Encuentro con la Majestad de Cristo y Su Palabra.
1. Encuentro con su palabra. Así como él recurrió a las Escrituras en su batalla contra Satanás en el desierto, usó las Escrituras posteriormente para apartar las tinieblas en las cuales esos dos hombres estaban sumergidos, en el camino a Emaús.
2. Encuentro con la Majestad de Cristo. Tres evangelistas registran este incidente. Mateo y Lucas mencionan que los discípulos simplemente clamaron a Jesús que se estaban ahogando, mientras Mateo agrega un grito de socorro: “¡Sálvanos!” (Mat. 8:25; Luc. 8:24). Marcos informa el pedido como una pregunta: “¿No tienes cuidado que perecemos?” (Marcos 4:38). Jesús no dijo nada, simplemente se levantó, levantó la mano y ordenó que el viento y las olas se aquietasen. Dios tiene mucho más poder que el reino de las tinieblas.

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Escuela Sabática

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